Proacción vs Aceptación

A menudo cuestionamos cuál debe ser la actitud ante las circunstancias que acontecen a nuestro alrededor. Mil dudas invaden la mente delante de problemas u obstáculos diarios. ¿Aceptar o actuar?
Hay una parte en nosotros que empuja a la acción, a ser resolutivo, a abrir puertas, a diseñar futuro, a esforzarnos por conseguir logros. Como coach disfruto de la filosofía de enfocarme hacia un objetivo alcanzable y merecedor tanto para mí como para mis clientes.
El entusiasmo, la esperanza con realismo, el optimismo con conciencia y la lectura positiva son motores que nos conducen a la actitud pro-activa. Partiendo de que los problemas son oportunidades para crecer tanto a nivel personal como profesional, suele aparecer un “pero” que resuena al profundizar en la conciencia.

Pero hay otra parte en nosotros que nos invita a rendirnos ante la vida y aceptar las limitaciones cuando observamos las fuerzas que mueven el universo. ¿Una voluntad divina está más allá de la propia voluntad que lo mueve todo ajeno a nosotros?…. ¿O tal vez no tan ajeno, si tenemos en cuenta la física cuántica? Sea cual sea el motivo, la realidad es que el mundo gira y las circunstancias aparecen igual que los fenómenos naturales nos invaden. Nuestro instinto de acción-reacción busca posibles soluciones.

¿Hasta qué punto debemos actuar? ¿Qué ocurre si cambiamos una “c” a la palabra reacción y escribimos creación? ¿De qué sirve? ¿Es el hombre responsable de todo?

Tal vez lo que va sucediendo está aquí y ahora, para observarlo y aceptarlo relajadamente como nos aconsejan los más viejos del planeta. A menudo somos conscientes de que el tiempo y la paciencia son remedios naturales. Buscando entre creencias se encuentra la frase “todo lo que nos llega es lo mejor para nosotros”, aunque cuando una desgracia nos afecta para la que no hay explicación que justifique tal castigo, nos conformamos con la frase “Hay razones que la razón no entiende”.

Llegado este momento de la reflexión es cuando reaparece el dilema. Así, pues ¿Qué hacer? ¿Actuar o aceptar?

Probablemente la clave está en observar para hallar dónde está el equilibrio. Ni todo es blanco ni todo es negro, sino que hay muchos colores en la paleta. Al observar podemos discernir entre lo que depende de nosotros o de los demás, podemos escoger entre actuar o relajarnos, en definitiva ser capaces de decidir. En la valentía que se manifiesta al tomar una decisión o al aceptar una limitación es donde radica la respuesta. Desde esta actitud positiva encontraremos un aprendizaje tanto en el logro como en el fracaso.

Volvamos al punto del dilema Proacción vs Aceptación.

Se diría que la clave está en decidir y nos podemos preguntar ¿desde dónde decidir? ¿Desde la razón o desde el corazón? Una decisión tomada desde la inteligencia y el amor permiten fluir en armonía. A la vez que damos y recibimos, de las personas y de las circunstancias, en este equilibrio de fuerzas. Pero… ¿y la física cuántica? Pues bien, esta ciencia está aquí para que comprendamos la importancia de que el pensamiento y el deseo estén alineados con el amor. Es entonces cuando el universo nos ofrece lo que deseamos y lo aceptamos con gratitud.

Cuando somos capaces de pensar y actuar con amor incondicional ya no hace falta temer a nada ni a nadie. Descubrimos la fuerza interior del individuo y se acaba el dilema. Somos Co-Creadores de la realidad.

 

2 Comentarios

  1. M’agrada molt com presentes el teu treball. Enhorabona.

  2. ASUN dice:

    Ana: Felicitats per la teva web!! Espero que tinguis molta sort, ja que t’ho mereixes, tant per la teva dedicació com per la teva professionalitat.

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